SMS: ¿Nueva moda en contra del idioma?
"Mañ t spero en ksa, n m fayes. Bso". Cualquier persona desactualizada con las nuevas tendencias tecnológicas podría llegar a pensar que éste es un mensaje cifrado o una clave extraña en donde se han omitido letras. Pero éste es, nada más ni nada menos, que un mensaje de texto amistoso, uno de tantos que circulan de celular en celular.
Como telegramas del presente, los SMS (Short Message Service - en inglés - o Servicio de Mensajes Cortos - en castellano -) forman parte de las nuevas tendencias que hacen auge en la comunicación interpersonal, principalmente entre los jóvenes. Se adaptan bien al tipo de vida vertiginosa que llevamos en la actualidad, y quizás sea justamente por tanto vértigo que los jóvenes han llegado a abreviar tan bien las palabras. Tanto es así que se han convertido en jeroglíficos para los no iniciados. ¿Estamos conscientes de cómo influyen estos "códigos" en su forma de escritura cotidiana?
Nosotras, como tantas otras personas, estamos en desacuerdo con este nuevo lenguaje dañino que están adoptando los adolescentes en la actualidad. ¿Por qué? Primeramente porque dificulta la lectura y la comunicación escrita. Por ejemplo, cambiamos desde mínimas palabras, como ser "casa" por "ksa" o "cerca" por "crk", hasta aquellas frases importantes que nos llenan el alma, como sucede con un "Te quiero mucho" desvalorizándolo por un simple "TKM". Segundo, porque influye en forma negativa en nuestra competencia lingüística. Si nuestra forma de escribir cotidiana está basada en abreviaciones incorrectas y errores ortográficos, esto se verá reflejado en la escritura utilizada en la escuela, como comenta una estudiante que acaba de egresar del secundario: "Los errores ortográficos que cometo en los mensajes son los mismos que después se notan en un dictado del colegio, por ejemplo; creo que es una cuestión de costumbre".
Al igual que en los mensajes de texto, en el chat también se acostumbra a emplear esta mala tipología textual, que influye negativamente en nuestra escritura. Por último, hay que tener presente lo que menciona la licenciada Ana María Kaufman en su artículo “¿Se cayó o se calló?”: "Cuando leemos, nuestro ojo no ve todas las letras, sino que selecciona algunas en función de las cuales anticipamos lo que se encuentra próximo, un sistema con pocas marcar demanda un mayor esfuerzo para el lector de dicho mensaje".
Si bien es correcta la afirmación de que la utilización de la simplificación de palabras en los mensajes de texto es un instrumento rápido y económico, hay que tener en cuenta que esta forma de escritura puede ser muy perjudicial para los jóvenes. ¿Es aceptable que por unos segundos o centavos de más perdamos el valor de nuestras palabras y la relevancia de nuestro idioma?
Los SMS pueden ser creativos desde el punto de vista de recrear el código a partir de emoticones o la mezcla de sonidos-palabras, pero allí se agotan sus bondades. A la estrechez intelectual que los adolescentes padecen se suma el uso de un vocabulario escaso, la invención de abreviaturas y una desvalorización de la comunicación humana.
Teniendo en cuenta lo expuesto y las consecuencias que acarrea una incorrecta forma de escritura, es necesario que se tome conciencia de esta problemática tan arraigada en la sociedad de hoy en día. Salvo algunas excepciones, la mayoría de las personas no suelen darle a este tema la importancia que en realidad requiere, ésta es una prioridad que todos debemos tener. No dejemos que esta mala costumbre desemboque en una innecesaria pérdida de la esencia de nuestro idioma que nos diferencia y caracteriza como argentinos.
Por: Celeste Alcántaro y María Florencia Fiore.
6° año “B” – T.M. -

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