lunes, 3 de noviembre de 2008

INMOLACIÓN POR LA BELLEZA, Marco Denevi

El erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste, él, que en realidad tenía un carácter alegre y gustaba de la compañía de los demás. Sólo se atrevía a salir a altas horas de la noche y, si entonces oía pasos, rápidamente erizaba sus púas y se convertía en una bola para ocultar su rubor. Una vez alguien encontró una esfera híspida, ese tremendo alfiletero. En lugar de rociarlo con agua o arrojarle humo –como aconsejan los libros de zoología-, tomó una sarta de perlas, un racimo de uvas de cristal, piedras preciosas, o quizá falsas, cascabeles, dos o tres lentejuelas, varias luciérnagas, un dije de oro, flores de nácar y de terciopelo, mariposas artificiales, un coral, una pluma y un botón, y los fue enhebrando en cada una de las agujas del erizo, hasta transformar a aquella criatura desagradable en un animal fabuloso. Todos acudieron a contemplarlo. Según quién lo mirase, semejaba la corona de un emperador bizantino, un fragmento de la cola del Pájaro Roc o, si las luciérnagas se encendían, el fanal de una góndola empavesada para la fiesta del Bucentauro, o, si lo miraba algún envidioso, un bufón. El erizo escuchaba las voces, las exclamaciones, los aplausos, y lloraba de felicidad. Pero no se atrevía a moverse por temor de que se le desprendiera aquel ropaje miliunanochesco. Así permaneció durante todo el verano. Cuando llegaron los primeros fríos, había muerto de hambre y de sed. Pero seguía hermoso.

Lo recomiendo porque vivimos en el mundo de la imagen, de la apariencia; porque vivimos dependiendo de lo que la sociedad quiere ver, y nos olvidamos de ser nosotros mismos, de mostrar con actitud lo que nos hace diferentes, únicos, bellos. Bellos de la belleza que no es efímera, que perdura, de la belleza superior, la belleza del conocimiento, del amor, de la sensibilidad. A tal punto que somos capaces, perdón, no me voy a hacer cargo, que son, capaces de perder la vida, literal o figuradamente, a cambio de responder a los parámetros en vigencia. Seamos vivos, tenemos la belleza de ser irrepetibles. No la opaquemos con frivolidades.
A propósito, leer este cuentito me inspiró a esbozar algo también, y quisiera compartirlo con los lectores de este espacio:

YO

La mina era el ombligo del mundo.

Su rúbrica era un exagerado rulo que subía y bajaba y finalmente terminaba en un gancho que envolvía a todos y los atraía hacia ella misma, que era el centro de todo.

Sus espejos no eran retrovisores, eran introvisores. No veía quién venía, se veía a sí misma.

El camión la levantó por el aire. Pero qué bien le asentaba el rojo en los carnosos labios.

Carolina Astegiano

Maternidad y trabajo

Entrevista a la psicóloga María Victoria Martolla.

¿Qué consecuencia trae en los niños que sus madres trabajen fuera del hogar?
¿En los niños de cualquier edad, en general o apuntan a una edad?
Los que van a guardería, de tres a cuatro años.
Yo te pregunto eso porque tiene mucho que ver la edad, no es lo mismo alguien de diez años que alguien de tres. No tiene por qué producir ninguna consecuencia negativa, no es algo malo. O sea, depende de cada caso. Hay niños que, por ejemplo, son hijos únicos y al ir a una guardería encuentran otros niñitos de la misma edad y les encanta y juegan. Ésa es una consecuencia positiva en este caso. Lo que por ahí sí trae consecuencias negativas es el abandono, es decir, una persona que no se hace cargo de un niño. Pero si una mamá que trabaja deja un niño en una guardería, lo está dejando en un lugar en que está cuidado, no lo está dejando solo en la casa. No tendría por qué traerle consecuencias. Ahora, si una mamá se va a trabajar y al niño lo deja en la guardería, después va a su casa y no lo cuida, no lo atiende, no le da lo que tiene que tener, sí trae consecuencias, pero el hecho que trabaje y lo deje en una guardería no es ni malo ni bueno, depende del caso del niño. Le estás dando lugar a que se socialice, que juegue con niños, que aprenda cosas, porque en una guardería también aprende. Por eso es importante.
¿Es lo mismo en el caso de los bebés pequeños?
No establece el vínculo con la mamá, sino con otra señora, pero no establece el vínculo constante, pero tampoco es negativo, no es malo. Depende de cada caso. Es preferible que la mamá lo deje en una guardería y no lo deje al cuidado de alguien que desconoce o lo deje solo. Al dejarlo en una guardería está confiando en alguien para que cuide a su hijo, y eso es importante.
Pienso que en este tema hay que sacar un prejuicio. Los padres, la familia... ¿dan educación? Sí. Pero no son los únicos. Muchas personas aprenden de niñeras, de maestros, de profesores de voley, de profesores de cosas que van los niñitos a aprender. Todos aprendemos de personas. No necesariamente de mamá y papá. Ellos son los que están más cerca de nosotros. Pero no es malo [dejarlos al cuidado de alguien], al contrario. Porque a veces, vamos a suponer un caso de una mamá que no es afectiva con sus hijos y lo lleva a una guardería en la que lo cuida una señora que sí es afectiva, está recibiendo algo que en su casa no recibe. Entonces no está mal. Todos tenemos que tener en cuenta algo, que lo que sí hace daño psíquicamente al niño es el abandono, y el abandono no significa dejarlo solo solamente, sino el abandono psíquico y el abandono físico. Abandono físico sería no darle de comer, no atenderlo, esta enfermo, no lo llevo, no le doy la medicación, me despreocupo de él; lo psíquico pasa, por ejemplo, en que no me importa qué le pasa, qué siente, si está angustiado y no le presto interés. Eso sí es grave, pero lo demás no, depende de cada caso.
¿Cuáles son los lugares más convenientes para dejar un niño?
Para un niño de tres o cuatro años una guardería es muy buena. Cuando ya tiene cuatro años va a salita de cuatro, donde aprende hábitos y muchas otras cosas. También está la mamá o el papá que prefieren no llevarlo y tener una cuidadora en su casa, una niñera.
A veces la abuela.
O una abuela o un familiar. Yo creo que cada caso, cada familia, tiene que elegir lo mejor que pueda dentro de sus posibilidades. No es que exista “lo ideal”. No hay ideal. Aquí cada uno hace lo que puede según sus posibilidades.
¿Por qué muchas madres a la hora de trabajar sienten culpa por dejar a sus hijos?
Quizás por una cuestión social. Antes nuestras abuelas no se cuestionaban esto de salir a trabajar porque el rol femenino estaba puesto en ser ama de casa, en ser madre. En la actualidad la mujer, y no digo que sea ni bueno ni malo, este hecho cambió y la mayoría de las mujeres casadas trabaja. Esto hace que se hayan cambiado los vínculos. Muchas veces las mamás se sienten culposas porque la mujer quiere ser esposa, madre, profesional y todo. Es como que al hombre se le perdona que salga a la calle, porque el hombre va a buscar el sustento para la casa. Pero en el caso de la mujer, está [arraigado] todo lo social de que tiene que ser madre y quedarse cuidando a sus hijos. A su vez la mujer siente que también hay otro aspecto que quiere desarrollar: el profesional o laboral. Así se siente muy exigida y hay mujeres que lo toman bien y otras mujeres que lo toman con mucha culpa y no disfrutan de lo que hacen. Entonces por ahí consienten a sus hijos o los llenan de regalos porque se sienten culpables, quieren tapar un vacío de ausencia
¿Y esta bien eso, llenarlos de regalos?
No me gusta decir si está bien o mal, porque es como que me pones en un lugar de juez, cada uno hace lo que mejor puede. Yo creo que si la mama le compra un regalo a su hijo que su hijo desea y ha trabajado para eso no está mal. Ahora, si esta persona solamente se vincula con su hijo por lo material, sí. Si la única forma de decirle al hijo que lo quiere es comprándole cosas y no de otra manera, entonces sí está mal. Todos los excesos son malos.
¿Puede el padre reemplazar, sin perjuicio del niño, a la madre en sus funciones?
Reemplazar en las tareas, sí; pero no en la función. Creo que en este momento lo que es bueno y lo que hace falta es que el hombre haga de hombre y la mujer de mujer. Cuando la mujer empieza a hacer de hombre o a tomar roles activos pierde su esencia que es lo femenino, y viceversa. Me parece que cuando se mezclan las cosas nos confundimos. El hombre tiene que marcar aquello que está bien y lo que está mal, se supone que su mujer lo va a acompañar en esto y entre los dos van a hacer que las cosas se respeten, pero quien pone el límite, quien debe llevar como decimos vulgarmente “la batuta” es el hombre. En este momento hay muchos tipos de familia, no solamente la familia nuclear mamá-papá-hijo; pero siempre para la educación del niño es importante la figura masculina y femenina. ¿Qué significa esto? Si no esta el papá presente, un abuelo, un tío, un amigo [pueden cumplir su rol]; pero debe existir la figura masculina que esté cumpliendo sus funciones para que el niño recepte todas esas cosa, no puede la mujer hacer de hombre
¿Puede ocurrir, por ejemplo, que el nene que es atendido por una niñera le haga más caso a la misma que a los padres?
Claro. Porque en realidad eso marca la costumbre. Vos pensá que si un niño pasa 6 horas con su niñera y a la mamá la ve 4 horas, el niño responde a quien se acostumbre, es más, el niño dice “mamá” no por lo biológico, o sea, no por quien parió, sino por quien crió. Por eso hay niños que le dicen mamá a la abuela o a una tía porque se inscribe como que “mamá” es quien me cuida. No está mal ni bien, lo importante es que haya alguien que lo cuide. Lo malo sería que nadie se ocupe de ese niño, que ese niño no sepa a quién decirle mamá. Eso sí es grave.
Qué es más beneficioso para un niño: ¿cantidad o calidad de tiempo?
Las dos cosas. Casi siempre dicen calidad, pero las dos cosas son importantes. A veces se podrá brindar cantidad, a veces se podrá brindar calidad. Cada caso es distinto y no hay una receta de cómo ser mamá o como ser papá. Sí puedo decirles que el abandono hace daño, pero de ahí en más, ya corre por cuenta de cómo se organice una familia. Por ejemplo, vemos casos de niñitos humildes, que en los inviernos se quema la casa, y después nos enteramos de que la mamá salió a trabajar y dejó a un hermanito de 10 con otros de 8, de 4 y con el bebé durmiendo, y lo hace siempre porque no tiene ni una guardería ni tiene donde pagarlo. En ese caso sí hay un abandono, la madre hace lo que puede pero hay un abandono, porque ante un accidente como en esos casos en donde se quema la casa, un niño no puede defenderse por sí mismo. El caso, hace un par de meses, en el que un niño sacó a todos los hermanitos de la casa porque ésta se estaba quemando y logró salvarlos sin que les pase nada fue una cuestión de suerte, pero no es lo habitual. Por eso muchas veces se lucha para que las mamás de bajos recursos tengan guarderías para que por lo menos dejen a sus hijos al cuidado de alguien, porque un niño no puede cuidar a otro. Pero también se da el otro caso, mamás que no trabajan, que están en su casa y llevan el chico a la guardería por una cuestión de comodidad. ¿Está bien o mal? Y bueno, se pierde de la crianza de su hijo, pudiendo hacerlo ella. Pero es una elección, cada uno sabe lo que quiere y lo que puede.


Autores: Jessica Corti, Antonella Juárez, Rocío Pérez y Noelia Vázquez (6° 'B' - TM)

RESIDENCIA INFANTO JUVENIL DE VARONES “SAN FRANCISCO”


Cuando en el año 1977 se produce el cierre de “La casa del niño”, quedan sin cubrir las necesidades de aquellos menores que no contaban con familia biológica, ni nuclear, ni extensa estable, o que se encontraban en situación de riesgo. Se vio entonces la necesidad de crear un espacio que funcionara para contener la demanda producida por la realidad social y los riesgos a que algunos menores estaban expuestos. Así nace el 10 de diciembre de 1980 la Residencia Infanto Juvenil de Varones “San Francisco”. La misma perteneció a distintos ámbitos y, en la actualidad, depende del Ministerio de Justicia con el rango de “Subsecretaría de protección integral del niño, niña y adolescente”. Los objetivos de esta Institución son: trabajar por niños, niñas y adolescentes por su integridad bio-psico-social, otorgando las herramientas necesarias para una buena socialización insertándolos en la escuela y en distintos lugares de recreación.
Dicha institución lleva adelante un trabajo psicopedagógico, psicológico y social coordinado por acreditados profesionales del medio. Alumnos periodistas de ZONA145 se entrevistaron con el Jefe de personal, Sergio Testa, quien –con la mejor predisposición- brindó información sobre el funcionamiento de dicho establecimiento.
¿Qué edad tienen los niños que integran a la institución?
Ha cambiado un poco porque antes era desde los 10 hasta los 21 años; ahora se ha ampliado porque se ha implementado el sistema de medio pupilo, o sea, tenemos internos que vienen acá y otros que son medio pupilo. Estos últimos vienen a la mañana, a las ocho, y los retiran los padres a las nueve o diez de la noche. Es una modalidad nueva que se está implementando por cambios en la ley, pero por la problemática que tienen, algunos no tienen más remedio que estar internados.
¿Tienen muchos internos?
Ahora son 23 chicos, 12 que son internos y 11 que son medio pupilo; pero esto va variando de acuerdo a los nuevos ingresos y egresos. Hasta hace dos meses atrás teníamos 25 y ahora tenemos 23 y hay cada vez más medio pupilos, cuando unos tres años atrás la mayoría eran internos.
¿Cómo viven?
Hay tres piezas, donde están ubicados 4 o 5 chicos por pieza y cada uno tiene su cama. También va variando con el comportamiento, por ahí tenemos los que son un poco más “cayos” (risas) y tratamos de ponerlos con alguien que los pueda amoldar un poco.
¿Reciben ayuda económica?
Es una dependencia de la provincia, tenemos todo lo que es alimentos, los útiles; más allá de que nosotros tenemos proveedores que se adaptan al sistema de la institución, entonces no existen problemas con lo básico, más allá de que siempre falta plata porque no manejamos una caja chica, es todo dinero que nosotros le mandamos en deuda y del cual ellos (el gobierno provincial) se hacen cargo; no es que nosotros disponemos de plata y podemos hacer lo que queramos, tenemos un sistema de reintegro, nosotros lo que vamos gastando nos lo van devolviendo, pero siempre contamos con algo para lo cotidiano.
¿A qué escuelas asisten los pupilos?
Es variado, nosotros tratamos de mandarlos a diferentes escuelas para no ubicarlos todos en el mismo lugar. Con respecto a la secundaria, la mayoría va al Colegio San Martín y, en cuanto a la primaria, tenemos chicos que asisten a distintas escuelas: Bouchard, Villafañe, Mitre, Núñez, Irigoyen, Sarmiento y Primera Junta.
¿Cuánto personal trabaja?
Acá somos 23, tenemos un equipo técnico, hay una asistente social, una psicóloga y una psicopedagoga.
¿Tienen problemas con el comportamiento de los chicos?
No, o sea, de hecho son chicos con problemas, pero el problema es la base que ha tenido, depende de cómo se lo mire. Juntás veinticinco chicos y…ustedes mismos en el curso cuando se juntan… (risas), pero si te ponés a pensar, con la problemática que tienen estos chicos, yo siempre digo que hasta son mejores que cualquiera de nosotros, porque si cualquiera de nosotros nos hubiéramos criado en la calle o sin padres no sé que seríamos, entonces si yo lo analizo desde ese punto…son chicos que, seguro que tienen sus problemas, pero es debido a lo que han vivido. Si surge algún problema contamos con el equipo técnico, acá tienen el apoyo psicológico y el equipo técnico que trabaja con las familias.
Los chicos, ¿mantienen lazos con sus familias?
Los que están internos, no, porque justamente son internos porque tienen problemas con las familias, o sea, nosotros seríamos la familia. Los que son medio pupilos, sí, tienen un padre o una madre, por lo general es uno de los dos, alguno que otro tiene ambos padres. Algunos chicos se van también los fines de semana porque tienen un tío o tienen, como un chico de Arroyito, un tutor y cuando quiere se va. Siempre tratamos de encontrar algún nexo; en el caso de los que no tienen familia, hay familias que se ofrecen para llevarlos los fines de semana para que ellos no quede, porque muchos se quedan acá adentro, ni siquiera tienen esa oportunidad de salir. Esto es un poco la casa de ellos, no es lo mejor, pero es la opción que hay.
¿Cómo es la convivencia? ¿Cuáles son las reglas?
Ellos se levantan temprano, tratamos de que todos se levanten a la misma hora y que la misma cantidad de población que va a la mañana a la escuela, vaya a la tarde, para repartir. Se levantan a las 6:00, 6:30; desayunan y tienen que ordenar las piezas, hacer un poco de limpieza, se les enseña porque son chicos que están criados sin hábitos. La problemática es que vienen de familias que no tienen hábitos, los tenés que volver a educar, esa es nuestra tarea, cuesta, pero bueno…, y más ahora que tenemos chicos chiquitos, cosa que antes no pasaba, hay una tanda de chicos de 8 y 10 años que antes no teníamos, y cuando se juntan todos, se potencian (risas).

¿Qué actividades realizan?
Se tiene contemplado que si quieren pueden realizar actividades; se le da mucha prioridad a que los chicos hagan recreación, de hecho hay chicos que juegan al rugby, otros van al baby fútbol, otros que hacen taekuondo o van a básquet. En su momento iban al Cedem, se lo utilizaba mucho.


Autoras: Yanina Amaya, María de los Ángeles Juárez, Marianela Maldonado y Marina Rodríguez.(6° “B” – T.M.)