lunes, 20 de octubre de 2008

Basta de discriminación

La comprensión y la sensibilidad parecen haber sido olvidadas. Vamos por el mundo hablando mal de la gente, sin saber el daño que quizás les hagamos… La discriminación a una persona con capacidad diferente, es quizás lo peor que un ser humano pueda hacer. La palabra “discapacidad” se define como cualquier problema cognitivo o físico que provoca un limitado desempeño en la vida cotidiana. Reconocemos como discapacitado a todo ser humano cuya posibilidad de integración educativa, laboral, social, se haya disminuido como consecuencia de limitaciones en sus capacidades físicas, psíquicas o sensoriales. Estas personas que por naturaleza o accidente se vieran imposibilitadas a realizar tareas diarias, no pierden calidad de ser humanos, por lo tanto tienen derecho y deben gozar de la igualdad de oportunidades para poder integrarse, y disfrutar del espacio que los rodea, ya sea público o privado.
Muchas veces la discapacidad se toma como una burla graciosa que hace referencia a dichas enfermedades, lo que, en la persona afectada (o en sus allegados), produce un dolor terrible.
Pareciera que a nadie le interesa la situación de aquellos que están más desprotegidos. Vivimos en una jungla en la que gana el más fuerte y el más débil es desechado.
Lamentablemente hay quienes se comportan como en la antigüedad, época en donde no había un cabal conocimiento de los derechos humanos y de la dignidad de la persona. Pero hoy en día nuestra sociedad ha evolucionado socialmente lo suficiente como para no caer en este tipo de conductas. Por ejemplo, las distintas tribus y agrupaciones humanas se movilizaban y abandonaban, a las personas discapacitadas para no entorpecer los desplazamientos del resto de la tribu. Durante la época del florecimiento de las primeras civilizaciones, los espartanos de la antigua Grecia, arrojaban desde el Monte Taigeto a las personas con discapacidad, pues no querían que "en su bella y floreciente civilización" existieran personas diferentes. Los nacidos con alguna deficiencia, eran confinados a grandes encierros, en los que eran exhibidos los fines de semana a manera de espectáculo…
Actualmente, la sociedad ha cambiado, iniciando instituciones o asociaciones que realmente se preocupan por integrar a aquellos que sufren esta discriminación. Una de estas asociaciones es la UNESCO, la que trabaja por la educación que debe de ser para todos, sin excluir a ningún ser humano por mayores limitaciones que tenga. Centrando su trabajo en aspectos como la genética y bioética, ya que necesitamos en este momento que intervenga para que se pueda impedir la selección de seres humanos y los experimentos con ellos, "el poder decir quién tiene derecho a la vida y quien no lo tiene".
Al mismo tiempo, la UNICEF está trabajando activamente para mejorar las condiciones de vida de miles de niños con discapacidad.
Otra Agencia, la Organización Internacional del Trabajo, también está proporcionando un gran apoyo, prestando importantes servicios en lo concerniente a los aspectos laborales de las personas con discapacidad.
Desde nuestro más profundo sentimiento, tratar con una persona con discapacidad, es tal vez difícil, por todos aquellos inconvenientes que ocasiona; pero a su vez es hermoso porque cada paso que da, cada progreso, proporciona muchísima felicidad, ya que se lucha demasiado por llevar adelante a dicha persona entonces sus logros son doblemente valiosos.
Quizás en estos tiempos no les demos la suficiente importancia, y ese dejarlos al margen, sin querer o sin darnos cuenta, son percibidos dolorosamente por estos sujetos. Como conclusión, desde nuestro punto de vista, es esencial que abramos los ojos y que comprendamos de una vez que todos somos iguales, nadie es diferente. Uno no es más que otro porque tenga mayor capacidad para hacer algo… todos somos personas, y debemos gozar de todos los derechos humanos sin discriminar.
Autores: Quinteros, Silvana y Ezequiel Pairone.
6to “B” (T.M.)

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